Nunca deja de sorprenderme la capacidad que tiene mi curiosidad de llevarme a los lugares más incómodos del mundo. Me dejo llevar cual sonámbula ciega y sorda y termino al borde de un ataque de nervios ante cosas que no entiendo y que no puedo preguntar.
Liebres de la marcha
Formas libres, liebres de la marcha, escritas en el cielo raso, pendulos danzantes en el horizonte. Se posan, se montan, se mojan. Suaves montañas de agua y de contorno, pincelan, plumean, burbujean, sólidas y abstractas, maceración de existencia blanda. Aspirada en el horizonte abierto, eres, la materialización de todas las cosas que pienso.
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