Te ví por primera vez en una vieja foto de una amiga. Eras un tercero externo pero de mirada protagónica; intensa y penetrante. Quedó en mí como otra foto: una metafoto que hizo resonancia en mi imaginario. Entonces te asigné un catálogo de cualidades. Comencé a construir un album de tí.
Liebres de la marcha
Formas libres, liebres de la marcha, escritas en el cielo raso, pendulos danzantes en el horizonte. Se posan, se montan, se mojan. Suaves montañas de agua y de contorno, pincelan, plumean, burbujean, sólidas y abstractas, maceración de existencia blanda. Aspirada en el horizonte abierto, eres, la materialización de todas las cosas que pienso.
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